Exposición de José L. Angulo en Cartagena


El pasado jueves día 11 tenía lugar la inauguración de la exposición individual de José L. Angulo Crossa en la Galería Bisel en Cartagena, un esplendido lugar de exposición en el que se podrán ver una treintena de obras con paisajes y bodegones del artista ubriqueño y que se podrá visitar hasta el próximo día 25 de noviembre de 2012.

Reproducimos a continuación una semblanza de Angulo Crossa realizada por Marco Barquero:

José Luis Angulo: el proceso creativo como un diálogo entre la naturaleza y el arte

Cuando Pepe me sugirió la idea de que fuese yo el que redactase unas palabras de presentación para su próxima exposición, vinieron a mi muchos recuerdos, momentos y anécdotas de nuestros comienzos en la Facultad de Bellas Artes de Granada. Desde entonces han pasado ya más de diez años y aún mantengo en la retina la espontaneidad y la fuerte impronta de aquella época rica y plena, en la que pintar del natural se convirtió en una de las fuentes de aprendizaje más gratificantes y motivadoras para él. Aún hoy, observo como su encuentro con la naturaleza continua siendo una de sus principales fuentes de inspiración, vehículo para la canalización de la creación artística; aquel perseguido y reiterado encuentro diario con el natural sigue hoy vigente, pero lo que en principio era mímesis es ahora la búsqueda de un lenguaje propio y personal.

La madurez formal aparece, a mi juicio, cuando la obra deja de ser una representación mimética de la realidad; es entonces, cuando el artista aprehende el objeto, lo interioriza y lo hace suyo haciéndolo pasar por el tamiz de su sensibilidad, y mediante la utilización de un lenguaje personal confiere a la representación una autonomía propia que le otorga la categoría de objeto artístico. Es esta ruptura del dibujo objetivo (en cuanto mímesis) la que observamos en esta muestra de la obra de José Luis, donde el dibujo se ha abierto en favor de la fuerza de la mancha de color empleada de modo subjetivo, tratando de encontrar el equilibrio entre un dibujo a veces tan sólo sugerido, y el color como instrumento de creación, puesto que “el color no añade un adorno al dibujo, lo refuerza” (Pierre Bonnard). El dibujo, no obstante, se mantiene como esqueleto en cada una de sus obras, aportando así un equilibrio compositivo; también podemos encontrarlo en el ritmo de la pincelada, pero ya íntimamente ligado a la misma mancha de color, una mancha que debido a su fragmentación aporta un dinamismo visual que enriquece el ya mencionado equilibrio compositivo. El movimiento es una de las claves que emplea el artista para interpretar la realidad; este movimiento es trasmitido, a mi parecer, por el dibujo roto al que ya hemos hecho referencia, por una utilización poco convencional del color y por la pincelada quebrada que aparece en muchos de sus cuadros.

Todos los elementos anteriormente descritos producen en el espectador una gran variedad de sensaciones, que le implican e invitana participar en la conclusión del proceso creativo de las obras tanto desde una dimensión visual como intelectual. Esto presupone que estamos ante una pintura que no queda concluida y cerrada en sí misma, sino que se abre a la interpretación retiniana que termina de construir y dar unidad; de ahí la riqueza de esta muestra que nos invita a participar, adentrarnos en la obra y detenernos, otorgándonos parte del proceso creativo a nuestra subjetividad.

Marco Barquero

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